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Un equipo de científicos del Centro Integral del Cáncer Lineberger de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos), que trabajan en el programa del Atlas del Genoma del Cáncer, ha llevado a cabo la caracterización genética de 800 tumores de mama, incluyendo la búsqueda de algunas de las causas genéticas de las formas más comunes del cáncer de mama. En el estudio publicado en ‘Nature’, los científicos también han proporcionando pistas para nuevas dianas terapéuticas e identificando la similitud molecular entre un subtipo de cáncer de mama y el cáncer de ovario.
Los investigadores analizaron los tumores utilizando dos enfoques básicos: en primer lugar, utilizando un enfoque imparcial y amplio del genoma, y en segundo lugar, en el contexto de los cuatro subtipos de cáncer de mama moleculares conocidos anteriormente: HER-2 enriquecido, Luminal A, Luminal B y Basal.
Ambos enfoques llegaron a las mismas conclusiones, lo que sugiere que incluso ante la tremenda diversidad genética de los cánceres de mama, se observan cuatro subtipos principales. Este estudio es también el primero en integrar la información de seis tecnologías analíticas, lo que proporciona nuevos conocimientos sobre estos subtipos de la enfermedad, previamente definidos.
Charles Perou, autor principal del artículo, explica que, “a través del uso de varias tecnologías diferentes, hemos sido capaces de obtener la imagen más completa hasta el momento de la diversidad del cáncer de mama. Ahora tenemos una idea mucho mejor de las causas genéticas de la forma más común de cáncer de mama, es decir, el receptor de estrógeno positivo Luminal A. Asimismo, se encontró una similitud sorprendente entre el subtipo Basal d los cánceres de mama y el cáncer de ovario”.
Perou afirma que “este estudio proporciona un marco casi completo de las causas genéticas del cáncer de mama, lo que tendrá un impacto significativo en la medicina clínica en los próximos años, ya que estos marcadores genéticos son evaluados como posibles marcadores de la respuesta terapéutica”.
En la investigación se hallaron algunas de las posibles causas genéticas de la forma más común de cáncer de mama, el receptor de estrógeno positivo Luminal A. Estos tumores son la causa número uno de muertes por cáncer de mama en Estados Unidos –alrededor del 40 por ciento– y, por lo tanto, la búsqueda de los controladores genéticos de este subtipo es de suma importancia.
El equipo observó la gran diversidad de mutaciones dentro de este grupo y que incluso los tipos específicos de mutaciones en los genes individuales se asocian con el subtipo Luminal. Algunas de estas mutaciones pueden ser el objetivo directo de un medicamento en desarrollo clínico que podrá ofrecer nuevas opciones a muchas pacientes.
Además, el equipo comparó tumores de mama de tipo Basal (también conocidos como cánceres de mama triple negativo) con tumores ováricos serosos, observando muchas similitudes a nivel molecular, lo que sugiere un origen relacionado y similares oportunidades terapéuticas. Estos datos también indican que el cáncer de mama de subtipo Basal debe ser considerado como una enfermedad diferente al receptor de estrógeno positivo Luminal A.
Foto: Internet
Un estudio, realizado con mujeres que han tenido un cáncer de mama, muestra que el riesgo de recaída y de muerte es mayor en aquellas pacientes con obesidad en el momento del diagnóstico. Ese riesgo es mayor en las que tienen un tumor HER2 negativo y receptores hormonales positivos. La grasa extra parece causar cambios hormonales e inflamación que pueden conducir en algunos casos a la recurrencia del cáncer a pesar de haber recibido tratamiento y haber conseguido eliminar el tumor con él.
Se considera que una persona es obesa cuando tiene un índice de masa corporal (IMC, relación entre peso y estatura) de 30 Kg/m2 o mayor. En muchos estudios se ha establecido un vínculo entre obesidad y un mayor riesgo de cáncer, de muerte por esta enfermedad o por otras causas. Así ha ocurrido con el cáncer de mama, que es el más frecuente en las mujeres y la segunda causa de muerte en muchos países.
Para conocer hasta qué punto la obesidad influía en las recaídas de las mujeres tratadas por un cáncer de mama, Joseph Sparano, médico del Centro Médico Montefiore del Albert Einstein College, en Nueva York, y sus colegas de diferentes grupos oncológicos de EEUU realizaron un estudio, cuyos datos han sido publicados en la revista ‘Cancer’, en el que compararon los historiales médicos de mujeres con sobrepeso y obesidad que tenían cáncer de mama en estadio de I a III.
Estas pacientes estaban dentro de alguno de los tres ensayos clínicos que el Instituto Nacional del Cáncer americano estaba llevando a cabo y que requerían a las participantes tener una función cardiaca, renal y hepática normales y también que su médula ósea estuviera bien. De las 4.770 pacientes, 1.745 (36,6%) eran obesas, 1.540 (32,3%) tenían sobrepeso, 1.447 (30,3%) tenían un IMC normal y 38 (0,8%)estaban por debajo de un peso normal.
Tras analizar los datos, los investigadores encontraron que un IMC de 30 o más incrementaba significativamente el riesgo de recurrencia del cáncer (un 17%) y de muerte (un 23%), a pesar de que el tratamiento con quimioterapia y terapia hormonal hubiera resultado bien. La relación fue escalonada, es decir, cuanto más peso mayor era el riesgo de recaída o de muerte.
Otro dato que el estudio aporta es que las mujeres con un tipo específico de cáncer de mama, HER2 negativo y receptores hormonales positivos, tienen peor pronóstico que el resto si están obesas. “En ellas, hemos encontrado que la obesidad en el momento del diagnóstico de cáncer de mama está asociada con un riesgo un 30% mayor de recurrencia y casi con una probabilidad un 50% mayor de muerte a persar de que el tratamiento haya sido exitoso”, explica el doctor Sparano.
La explicación biológica de este vínculo podría estar en la base hormonal, ya que se ha establecido que los estrógenos y la insulina interactúan y se ha observado que a niveles más altos de insulina mayor recuerrencia de cáncer de mama. Por otro lado, se sabe que la obesidad está asociada con hiperinsulinemia y síndrome metabólico, que está vinculado también con mayor riesgo de recaídas.
Lo que todavía no se sabe es si establecer una dieta y ejercicio que de lugar a una reducción de peso después de un diagnóstico de cáncer de mama podría reducir sustancialmente el riesgo de recurrencia y ofrecer un beneficio secundario al reducir la enfermedad cardiovascular. A esto deberán responder futuros estudios.