
El colágeno es una sustancia que nuestro cuerpo produce, pero que con el paso del tiempo perdemos, y su pérdida conlleva a enfermedades como la artrosis, la lumbalgia y la osteoporosis. En las mujeres, este proceso de degradación se acelera con la disminución de los niveles hormonales en la menopausia.
El colágeno es una proteína de estructura compleja, que mantiene la fuerza y flexibilidad de la piel, ligamentos, huesos articulaciones, músculos, tendones, encías, dientes, ojos vasos sanguíneos, unas y cabello. Al consumirlo, el cuerpo recibe los materiales que necesita para suplementar y reparar, por lo que actúa como un medio efectivo para revitalizar la piel.
“Es una proteína natural del cuerpo. Es la forma de proteína natural más abundante que encontramos en el cuerpo. Como proteína estructural, es el componente fundamental del sistema de sostén del organismo: los huesos, cartílagos, tendones, membranas basales, piel, cornea y algunos órganos del cuerpo. Por eso, la importancia biológica del colágeno es muy significativa” asegura el doctor Willson Muñoz, medico cirujano y especialista en nutrición y estética.
El proceso de disminución de colágeno se puede contrarrestar si nos cuidamos de forma adecuada para conseguir producir el colágeno necesario que vamos a necesitar en todas las etapas de nuestra vida.
Es esencial tener en cuenta la importancia del colágeno e intentar mantener unos niveles adecuados en el organismo, ya que no solamente interviene directamente en mantener la juventud de la piel, sino que también es un componente principal de todos los tejidos como los huesos, músculos, tendones y ligamentos.
Cada célula del cuerpo se compone de colágeno. Se puede tener una alimentación cien por ciento natural, hacer ejercicio todos los días, aplicar las cremas de piel más costosas, pero todavía no reabastecer el colágeno que se pierde todos los días. De hecho, entre las edades de 20 a 30 años, las producciones de colágeno disminuyen dramáticamente. En el momento en que una persona llega a la edad de 60 años, la producción de colágeno ha disminuido más del 35 %. Como el cuerpo pierde su capacidad para hacer el colágeno, comienza a descomponer.
“Es por ello que la piel muestra arrugas; el cabello se convierte en más delgado, sordo o sin vida; las articulaciones son menos flexibles; y los órganos están a menos a tono”, aclara el doctor Muñoz.
Alimentación pro colágeno
Es necesario cuidar la alimentación y saber que existen alimentos que ayudan a evitar la perdida del colageno.
Una buena fuente de colágeno es la gelatina 100% animal, que se obtiene directamente de las médulas animales. Además, se puede encontrar colágeno en carnes animales como el cordero, las patas de cerdo, el bacalao, el salmón, entre otros.
Los alimentos ricos en vitamina C también suelen ser ricos en colágeno, entre ellos se tiene al kiwi, guayaba, el pimiento rojo, la grosella negra, el perejil, el caqui, la col de Bruselas, el limón, las espinacas, la coliflor, la fresa, el pomelo y por supuesto, la naranja.
Evitar períodos prolongados de ayuna, así como hacer ejercicio sin comer, también es otra forma de mejorar el colágeno en nuestra piel.
¿Cuándo tomar colágeno y cuándo no?
El especialista en Cirugía Plástica y Reconstructiva, Daniel Slobodianik afirma que las pastillas de colágeno se utilizan principalmente en personas con problemas de osteoartritis, no siendo tan común su indicación por vía oral para tratar afecciones como la flacidez.
Apunta que, en cambio, es más común que se indique por vía externa, a través de cremas reafirmantes que se aplican sobra la piel y se masajean sobre la zona afectada. “Este tratamiento de masoterapia debe ser continuo por varias semanas, para obtener resultados beneficiosos sobre la zona flácida”, acota.
Fuente: atusaludenlinea.com
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