Publicado en ¨PSYCHOLOGICAL SCIENCE¨
Consciente y seguro de querer someterte a un procedimiento quirúrgico, sobre el cuál has leído e investigado, te has decidido a dar el primer paso, haciendo la tarea de seleccionar un cirujano plástico debidamente certificado. Sin embargo, notas que tu pareja … Continuar leyendo
Hay mujeres que le dejan todo al quirófano a la hora de salvar su matrimonio. Sepa cuándo está preparada en realidad para una intervención de este tipo y cuándo lo está haciendo sólo por complacer a terceros o por una causa que no tiene sentido
Usted debe tener claro a quién acudir. Si se trata de problemas maritales, quizá el indicado sería el terapeuta de pareja o el psicólogo. Si quiere mejorar una parte de su cuerpo, sólo porque quiere sentirse bien pero no porque quiera agradar a terceros, la visita será al cirujano estético.
No puede confundir las dos cosas, porque sonaría igual de ilógico como pedirle al psicólogo que la opere. ¿Verdad? Pues bien, estos dos profesionales se concentran en diferentes aspectos, uno el emocional, otro el físico. Sin embargo, hay personas que se confunden, que distorsionan su realidad y buscan herramientas que no son las indicadas para resolver sus propios problemas.
No está mal quien quiere realizarse un retoque estético, solo porque lo desea y porque le agrada. Pero el problema está cuando se obsesionan por verse de 20 años y creen que así recuperarán a sus parejas.
Preguntas y respuestas
Juan Manuel Blanco -Psicólogo
Muchas mujeres acuden al quirófano porque creen que viéndose como de 20 años pueden recuperar su esposo. ¿Qué decir al respecto?
Una cirugía estética es solo una opción externa, pero el amor es más que esa belleza exterior. Las mujeres que corren a exponerse a un cirujano por un hombre, claramente tienen una autoestima por el piso y esto es un problema de sumo cuidado, que puede desencadenar en obsesiones.
¿Qué pasa cuando la mujer se obsesiona con creer que es por su físico o porque está mayor, que su esposo se buscó una mujer más joven?¿Cómo ayudarla en ese proceso de confusión?
Orientando toda la energía hacia ella misma. En ese tipo de casos es importante trabajar primero la autoestima, en enfocarse a sí mismas, pues nadie será atractivo sin aprecio propio.
¿Cuándo una cirugía estética sí podría ayudar en la autoestima? Cuando son funcionales o reconstructivas.
¿Qué decir de una pareja que le pide a la otra que se someta a una cirugía plástica?
Claramente no es sano, vulnera tu autoestima, pues es como si te dijeran “no estoy a gusto contigo”.
Luisa Plata – Médica y cirujana de la U. Del Bosque – Autora del libro ‘Secretos de una cirujana’
Un grupo importante quiere someterse a una intervención quirúrgica porque buscan complacer a alguien. Por lo general, este tipo de personas tiene una baja autoestima, presentan problemas de pareja y cree que la cirugía plástica es una panacea para todos sus males. He notado que esos pacientes, aunque no son infelices por su apariencia física, casi siempre se someten a un procedimiento bajo presión externa, y no por una convicción o necesidad propia.
En estos casos manejo la situación con mucha franqueza y claridad, advirtiéndoles que un procedimiento estética conlleva riesgos y complicaciones, y que uno jamás debe operarse para complacer a terceros.
En mi experiencia como cirujana he lidiado con muchos pacientes que llegan a mi consultorio en esa situación, y les digo que lo más importante no es lo que yo piense, o lo que piense su compañero. Lo más importante es lo que ellas o ellos piensen, porque es su cuerpo el que va a pasar por el procedimiento, no el de nadie más.
También he tenido casos específicos con mujeres que descubren a sus maridos con amantes más jóvenes, y creen que con un aumento de senos lo recuperarán. De ninguna manera: para eso no sirve una cirugía plástica, para eso serviría un consejero matrimonial. Esta clase de mujeres tampoco son buenas candidatas para una cirugía plástica.
“Resulta que muchas personas confunden la cirugía plástica con una cura milagrosa para sus problemas de aceptación social o personal, pero la verdad es que no es así. Y si está totalmente convencido de querer ha-cerse una cirugía, desde un principio debe separar claramente lo que hace parte de su imaginación y aquello que es real”
El hecho de no sentirse conforme con alguna parte de su cuerpo, no es una razón poderosa para que usted se sienta valioso y bello. Esta convicción debe ser sincera. Si no lo es, lo mejor es no someterse a una cirugía plástica. Ninguna de sus expectativas será realista sin una autoimagen firme y definida.
La cirugía plástica no puede reparar un corazón roto o hacer que todos sus sueños se hagan realidad. Sin embargo, sí puede aumentar su optimismo debido a una mejora en la autoestima. No se realice una cirugía estética por complacer a nadie.
Muchas parejas consideran que son los cambios físicos los que han interferido en su relación de pareja, pero poco entran a revisar los cambios emocionales y el cambio de actitudes o comportamientos, incluso qué tanto cambió su esencia, su alegría, su espontaneidad, sus gustos y el verdadero sentido de sus vidas.
La invitación del psicólogo Juan Manuel Blanco es a revisar qué lo enamoró aparte de su figura, qué característica, qué capacidades y retomarlas para salvar su relación. “La estética y la vanidad de la mujer deben venir después de un reenamoramiento de sí misma, más que de un agente externo”, agregó el profesional Blanco.
Según explicó la psicóloga Marisol Ramírez, en el caso de una infidelidad es importante que la persona que fue engañada tenga claro que “el hecho de que exista una tercera persona en la relación, es una consecuencia, no una causa. En la mayoría de los casos los problemas son originados por las falencias en lo emocional y psicológico, no en lo físico”, enfatizó Ramírez Cabrera.
“Las cirugías estéticas de un tiempo para acá pasaron a ser parte de la terapia de muchas personas, que contribuyen a elevar la autoestima, a encontrar de manera externa un cambio que influya en lo interno y ayude a mejorar su situación. Ahora bien, si alguien se somete a una cirugía y eso lo recomiendan los propios cirujanos, esperando recuperar el amor de la pareja o para salvar una relación es un error. La apariencia, la imagen, influye hasta cierto grado en el “gusto” de una persona hacia otra. Sin embargo, no se puede tomar como un factor determinante
El comercio de las cirugías estéticas así como todo aquello que contribuya a mejorar el aspecto físico, en la actualidad es uno de los negocios más rentables. Se debería tomar una decisión como la de recurrir a cambiar la figura o el rostro, solo como una condición de equilibrio y armonía emocional. De lo contrario, si algo sale mal, o no queda conforme con el resultado, la persona puede quedar desbastada psíquica y emocionalmente.
Es preferible que la persona invierta primero en un cambio psicológico, espiritual y emocional, para después invertir en lo físico.
Uno de los efectos más temidos del cáncer de mama es perder el pecho, para lo que ya existe infinidad de técnicas con las que reconstruirlo. Ahora, un estudio que acaba de publicar la revista ‘Cancer’ evalúa cual es el impacto de esta intervención en su calidad de vida. Según sus resultados, las mujeres que se someten a esta intervención experimentan cambios muy positivos en su vida, desde el punto de vista psicológico, social y también en el terreno sexual.
“Observamos una significativa mejoría en todos estos aspectos desde la tercera semana tras la intervención de la reconstrucción”, afirman los autores de la investigación, de la Universidad de Toronto (Canadá) y del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York. Al fin y al cabo, aseguran, el objetivo de esta operación es recuperar la imagen corporal y con ello, su feminidad y su autoestima.
Carmen Yélamos, psicooncóloga y directora de la Fundación del Instituto Madrileño de Oncología (IMO), lo explica así: “Además de estar ligado a la maternidad, también se ha asociado a la sexualidad. Es un símbolo erótico y de atractivo que la sociedad y la mujer actual valoran mucho. Por eso, el impacto de la pérdida es mayor. No sólo porque la ausencia del pecho recuerda todo lo que es la enfermedad sino porque está relacionada con el daño directo a la imagen femenina, a la autoestima y la seguridad”.
A diferencia de los estudios realizados hasta la fecha, la investigación de la revista ‘Cancer’ “se ha centrado mucho en el bienestar sexual de la paciente mastectomizada”, subraya Joan Fontdevila, jefe del servicio de Cirugía Plástica del Hospital Clínic de Barcelona.
En muchas ocasiones, afirma la psicooncóloga, las relaciones sexuales se ven afectadas. “Suele disminuir la frecuencia de estos encuentros y se reduce el deseo sexual de la paciente”. A esto se suma que “se sienten menos deseadas por su pareja”. Sin embargo, “no es que la pareja no las desee o las rechace sino que quiere darle tiempo, no agobiarla, ni ser egoísta. Tiene miedo a hacerla daño. Se forma una conspiración de silencio que daña las relaciones sexuales”.
Para evaluar este aspecto y otros de la calidad de vida de la paciente, el equipo de investigadores, liderado por Toni Zhong, del programa de reconstrucción mamaria del Hospital de Toronto, analizó los casos de 51 mujeres que se sometieron a esta intervención entre junio de 2009 y noviembre de 2010. Para homogeneizar los resultados, se seleccionaron a las pacientes que se sometieron a una misma técnica: la que consiste en usar tejido propio del abdomen.
Existen otras alternativas, a partir del músculo dorsal de la espalda y las prótesis, pero la del abdomen “es la más compleja y la que consigue resultados más naturales”, señala Jaume Masiá, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica y Reparadora (SECPRE). Todavía “no se realiza en todos los hospitales públicos. De todas las reconstrucciones que se hacen, las que utilizan tejido del abdomen no llegan al 50%”.
Requieren personal muy experimentado, muchas horas de quirófano y dos equipos de cirujanos. “En el tiempo que se realizan cuatro o cinco reconstrucciones mamarias con otras técnicas, con la del abdomen sólo se puede hacer una”, asegura el doctor Fontdevila. Además, no está indicada en todas las pacientes, el cirujano debe valorar cada caso.
Como apunta Jaume Masiá, “la mujer debe tener tejido suficiente en la zona de la barriga, las arterias tienen que estar en buen estado y su salud general debe ser bueno como para aguantar las seis horas de operación”, explica Masiá. Está contraindicado en las grandes fumadoras y en muchos casos de diabetes.
Los resultados son muy buenos. Según Masiá, “el tacto de la mama es natural y ésta evoluciona al compás del resto del cuerpo. Puede adelgazar o engordar cuando lo hace la mujer. Además, dura para toda la vida. Las prótesis, sin embargo, pueden romperse y tienen fecha de caducidad (unos 10-15 años)”.
Pero la del abdomen es una de la infinidad de técnicas y todas permiten reconstruir la mama con resultados satisfactorios. La elección depende de las circunstancias de cada individuo. “Sería interesante estudiar también el grado de satisfacción con otras alternativas de reconstrucción mamaria. Podría ser distinto. Son técnicas más simples, quizás con resultados menos naturales, pero conllevan menos horas de quirófano y, por lo tanto, puede que el proceso general resulte menos traumático”, señala el cirujano plástico Fontdevila.
En cualquier caso, sea cual sea la técnica, las mujeres que se someten a la reconstrucción del pecho están satisfechas, asegura la psicooncóloga Yélamos. “Sobre todo son las jóvenes se suelen decidir a hacerlo. Recuperan su imagen, su identidad femenina y su autoestima. Mejora su seguridad, reconstruye el equilibrio psicológico, sus relaciones sociales y también las sexuales, en las que empiezan a tomar la iniciativa”.
Hay mujeres, sobre todo a partir de ciertas edades, en las que las relaciones sexuales y el atractivo físico quedan en un segundo plano. “Para ellas, la reconstrucción mamaria no es algo prioritario, no quieren volver al quirófano si no es necesario, tienen el apoyo de sus parejas y tienen una vida afectiva y sexual normal”, argumenta la experta Yélamos. No hay que olvidar que se trata de una opción terapéutica disponible sólo si la mujer está interesada. “Es importante que sea ella quien tome la decisión”.