Estudio: Ingrediente de Bótox tiene efecto limitado en migrañas #CiruTips

El principal ingrediente del medicamento Bótox tendría cierta utilidad para las personas con migrañas crónicas, aunque el famoso tratamiento antiarrugas no ofrecería mucho alivio a las personas con dolores de cabeza menos frecuentes, sugiere un nuevo informe

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Pacientes que comenzaron a tener dolores de cabeza casi a diario reportaron dos dolores de cabeza menos por mes al recibir inyecciones de toxina botulínica A. No obstante, también presentaron más efectos colaterales, incluida debilidad muscular y tortícolis.

La medicación es comercializada bajo múltiples marcas, pero Botox de Allergan es la más conocida. Botox se usa para tratar algunos trastornos, como las migrañas y la sudoración excesiva.

“El efecto que parece estar teniendo en los dolores de cabeza migrañosos es pequeño: sólo reduce los dolores de cabeza un par de días al mes”, expresó el doctor Jeffrey Jackson, investigador central del estudio, de la Facultad de Medicina de Wisconsin en Milwaukee.

Es “realmente modesto”, dijo a Reuters Health.

Con todo, es posible que algunos pacientes con migraña crónica se beneficien mucho más que otros con las inyecciones, agregó.

Para su nuevo análisis, el equipo de Jackson evaluó 27 estudios previos en los cuales más de 5.000 pacientes con dolores de cabeza fueron asignados al azar para recibir inyecciones de toxina botulínica A en la cabeza y el cuello o una dosis inyectable de placebo.

El estudio fue publicado el martes en Journal of the American Medical Association.

Los ensayos iniciales variaron ampliamente en su uso del fármaco, con colocaciones de la medicación en entre cuatro y 58 sitios, ya sea una misma vez o en tres diferentes oportunidades con algunos meses de intervalo.

La mayoría de los estudios permitió a los pacientes usar otros fármacos para el dolor de cabeza además de las inyecciones.

Los participantes con dolores de cabeza o migrañas crónicos inicialmente informaron tener 17 a 20 dolores por mes, en promedio. Doce semanas o más luego del tratamiento con toxina botulínica A, registraron un promedio de dos dolores de cabeza menos por mes, comparado con quienes recibieron placebo.

En las personas con menos migrañas al comienzo -seis por mes, en promedio- las inyecciones del fármaco no parecieron brindar ningún cambio consistente en la frecuencia de los dolores de cabeza.

Los resultados fueron los mismos más allá de la edad de los pacientes y la dosis de toxina botulínica A y la estrategia de inyección usadas.

Casi la mitad de los participantes experimentó efectos colaterales durante los ensayos. Las personas que recibieron las inyecciones activas fueron un 25 por ciento más propensas a informar algún tipo de efecto colateral.

Botox está aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por su sigla en inglés) para tratar las migrañas crónicas, pero no para los dolores de cabeza “esporádicos”, o menos frecuentes, señaló un portavoz de Allergan.

El investigador en dolores de cabeza Vincent Martin, de la University of Cincinnati, dijo que los médicos saben desde hace años que Botox no ayuda a las personas con dolores de cabeza menos frecuentes, y que la nueva revisión “brinda una conclusión más definitiva” al respecto.

Pero dado que Botox es el único tratamiento aprobado por la FDA para las migrañas crónicas -el tipo de dolor de cabeza que genera más discapacidad-, su efecto en esos pacientes no es insignificante, dijo el doctor Martin, quien no participó del estudio.

“Es un tratamiento muy importante para muchas personas con migraña crónica, no para todas”, dijo a Reuters Health.

Cada dosis del medicamento que se usa en pacientes con migraña crónica cuesta cerca de 1.000 dólares, y las inyecciones no suelen estar cubiertas por los seguros de salud, según Jackson.

Fuente: lta.reuters.com

20 preguntas sobre el Bótox #CiruTips

¿Sabes realmente lo que es? ¿Dónde se puede aplicar? ¿Cuánto duran sus efectos?

¿Qué es el botox?

Es el nombre popular con el que se conoce la toxina botulínica tipo A utilizada en cosmética. Se trata de una proteína producida por una bacteria que, una vez tratada y en dosis mínimas, se emplea para relajar los músculos faciales. Se inyecta con agujas muy finas en las zonas que se quieren tratar.

¿Cómo funciona: rellena, paraliza…?

Actúa siempre de forma temporal provocando una relajación en el músculo: la transmisión del impulso nervioso que hay entre el nervio y el músculo se bloquea sin ocasionar daños. Relaja temporalmente ciertos músculos del rostro (aquellos en los que se inyecta) y elimina o atenúa las arrugas de expresión, dejando la piel tonificada y tersa. Esto sucede porque inhibe la formación de acetilcolina, un neurotransmisor responsable del impulso nervioso que origina la contracción muscular. Cuando el efecto de la toxina va descendiendo, el cuerpo comienza nuevamente a segregar acetilcolina, con lo que vuelven a reproducirse gradualmente las arrugas. El botox no rellena: el objetivo de las infiltraciones con toxina botulínica no es eliminar todas y cada una de las arrugas, sino rejuvenecer de manera natural para conseguir un rostro relajado y armónico.

¿Dónde se puede infiltrar?

Se tratan las arrugas causadas por movilidad muscular, como las de la frente, el entrecejo, y las llamadas ‘patas de gallo’ alrededor de los ojos. Pero la buena experiencia con esta toxina y las investigaciones han demostrado que tiene otros usos igual de eficaces: en la nariz, para levantarla; en escote y cuello, para rejuvenecer la zona; alrededor de los labios, para minimizar el código de barras…

¿Duele, precisa de anestesia?

No es doloroso. Se inyecta una cantidad de líquido mínima debajo de la piel, en el músculo elegido. Puedes sentir una pequeña molestia en cada pinchazo.

¿Son muy largas las sesiones?

Apenas unos minutos. Si el profesional (siempre un médico estético o un cirujano) tiene claro cuáles son los puntos en los que hay que infiltrar, las sesiones son rapidísimas. En 20 minutos se puede tratar por ejemplo un entrecejo y unas patas de gallo, sin ningún tipo de problema.

¿Cuánto tarda en hacer efecto y cuánto dura?

El efecto completo se aprecia a los tres o cuatro días, más o menos. En algunas personas los efectos definitivos no se reflejan hasta pasadas dos semanas. El efecto dura de cuatro a cinco meses, aunque en algunos pacientes los resultados se alargan hasta seis meses. Se ha comprobado que a medida que se acumulan sesiones de botox los efectos son más duraderos. También depende de las arrugas, de la calidad de piel y de la cantidad inyectada a cada paciente. El profesional debe explicarte todos estos plazos antes de comenzar.

¿Dura más según la marca?

No, los efectos son igual de duraderos. Varía la técnica de infiltración según la marca elegida, ya que cada una tiene un protocolo. Los laboratorios deben estudiar la técnica de infiltración y el modelo de pinchado que se ajusta más a su producto y, después, han de comunicárselo a los especialistas.

¿Mi rostro perderá expresividad y lo notarán los demás?

El gusto dudoso de algunos pacientes, que no se dejan aconsejar correctamente por un buen especialista, y el hecho de que algunos profesionales no respeten las dosis adecuadas o puntos de infiltración ha dado lugar a caras inexpresivas. En manos de médicos experimentados no se corren esos riesgos. Es importante dejarse asesorar por el especialista para obtener un buen resultado. Si el tratamiento está bien hecho no tiene por qué notarse.

¿Qué sientes cuando llevas botox: tirantez, sensación de que hay algo ajeno en el rostro…?

Al principio se puede notar algo de tirantez, sobre todo nada más inyectarlo. Al día siguiente sientes como si algo te impidiese gesticular, quieres fruncir el ceño pero no puedes, y pasados dos o tres días la sensación desaparece y te olvidas.

Me lo he aplicado una vez… ¿ahora tengo que inyectármelo siempre?

No necesariamente. Hay gente que lo considera un tratamiento rutina en sus cuidados y se lo hace dos o tres veces al año. Pero hay quien lo emplea también como tratamiento flash, cuando, por ejemplo, llevas una temporada muy cansada y te apetece verte mejor cara, o para una ocasión especial. La frecuencia la decides tú.

¿Es perjudicial repetir los tratamientos con botox con frecuencia?

Se puede repetir cada cuatro, cinco o seis meses, según la necesidad de la persona. Hay estudios suficientes en la literatura médica que avalan plenamente esta afirmación. En cuanto a su uso a largo plazo, tampoco se conocen contraindicaciones.

¿Se puede combinar con otros tratamientos?

Por supuesto. No está contraindicado con radiofrecuencia, tratamientos láser, con diversos tipos de relleno facial, como el ácido hialurónico (de hecho, es la combinación estrella)… y, por supuesto, con cualquier tipo de tratamientos cosméticos de uso tópico.

Si no me gusta el resultado… ¿es reversible?

Inmediatamente, no. Habrá que esperar cuatro meses más o menos hasta que pase el efecto. El bloqueo muscular que efectúa el producto es temporal pero mientras desaparece es imposible actuar sobre el rostro. Las líneas y arrugas atenuadas o eliminadas irán apareciendo poco a poco.

¿Por qué en unas personas el efecto dura más que en otras?

Depende de la edad, de cómo reaccione cada organismo, de qué cantidad de músculos haya que relajar… Pero los tiempos, hablando de botox, no varían mucho de una persona a otra. No sucede como con el ácido hialurónico, una sustancia naturalmente presente en nuestro organismo y que, al inyectarla, si el organismo está muy necesitado de ella, la absorbe muy deprisa y enseguida desaparece.

¿Cuántos tipos distintos de botox hay y en qué se diferencian?

Las marcas con las que se trabaja en nuestro consultorio son Bótox, Dysport y Btx. Todas ellas llevan años empleándose en otras disciplinas médicas (oftalmología, neurología…); lo único nuevo es su nombre comercial, pero no hay una que sea más potente que las otras.

¿Tiene algún efecto adverso o es apto para todo el mundo?

No pueden someterse a este tratamiento las mujeres embarazadas, sencillamente porque no hay estudios médicos al respecto que garanticen que no afecte a su estado. Tampoco en personas con problemas de coagulación sanguínea y en algunos pacientes que sufran algún tipo de enfermedad neuromuscular. No obstante deberá ser el médico el que determine si hay o no contraindicación para cada caso concreto.

¿Quién puede pinchar botox, dónde, y qué tipo de consentimiento han de firmar las pacientes?

Siempre un médico estético debidamente cualificado y con la titulación necesaria, también un cirujano plástico. Ambos han debido entrenarse en la técnica. En algunos lugares, los dermatólogos también pueden aplicarlo. Deberás firmar un consentimiento en el que se detallan los posibles efectos secundarios del tratamiento.

¿Puede crear adicción?

El botox en sí mismo no es adictivo. Lo que puede crear adicción es el hecho de verse bien. Es decir, cuando una persona se somete a este tipo de tratamiento, inmediatamente se ve con una imagen natural mejorada, le gusta y quiere que dure para siempre. Pero, al ir desapareciendo el efecto, vuelven a aparecer las arrugas y ‘necesita’ una nueva dosis para eliminarlas.

¿Es cierto que las arrugas tratadas con botox pueden cambiar de lugar?

Puede ocurrir. Es normal que al relajar un músculo otro se potencie y, al contraerse con más fuerza, marque una nueva arruga. La forma de que esto no suceda es que el profesional controle bien la técnica y la anatomía del rostro. Ocurre cuando los pinchazos son muy profundos o se infiltra más cantidad de la necesaria.

¿Qué precios podemos estimar razonables?

El precio medio es de Bsf. 2,500 por sesión (aprox).

Para más información puede comunicarse con nosotros al 0212-9615510.

Aprueban el uso del bótox para tratar la incontinencia urinaria #CiruTips

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El botox, las inyecciones de la toxina botulínica tipo A, no sirven solo para intentar retrasar la decadencia de la belleza. Tienen más aplicaciones y más importantes. Ahora, los investigadores han descubierto que también son útiles en los pacientes con enfermedad de Parkinson y vejiga hiperactiva.

El botox paraliza los músculos de la vejiga y reduce las pérdidas de orina. Por ello, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) ha aprobado el uso del bótox para tratar la incontinencia urinaria en personas con circunstancias neurológicas graves, como la esclerosis múltiple, como ya hizo la Unión Europea este mismo mes.

Las contracciones incontroladas de la vejiga en personas que sufren ciertos trastornos neurológicos pueden hacer que sean incapaces de controlar la orina, de manera que son tratados con medicación para relajar la vejiga y con catéteres para vaciarla regularmente.

Citoscopia con anestesia general

Se trata de un procedimiento en que se inyecta bótox en el músculo de la vejiga del paciente. La sustancia causa una parálisis parcial y temporal de los músculos de la vejiga. Lo suficiente para disminuir la frecuencia de ir al baño y la pérdida de orina.

La inyección del bótox se lleva a cabo mediante una citoscopia, un procedimiento que requiere anestesia general y que permite al doctor visualizar el interior de la vejiga. Es una operación sencilla de menos de una hora. Las dosis que se utilizan son 30 veces inferiores a las utilizadas en la cirugía plástica. El efecto de la inyección de bótox puede durar hasta nueve meses.

La efectividad de este tratamiento fue demostrado en dos estudios clínicos con 691 pacientes que sufrían incontinencia urinaria producto de algún daño en la médula espinal o por esclerosis múltiple.

Efectos secundarios y otras aplicaciones

Los efectos secundarios más comunes en los pacientes que han recibido este tratamiento han sido infección en el tracto urinario y retención urinaria, que tiene que ser tratada mediante catéter.

Además de ser usado para mejorar la apariencia de las arrugas faciales, el uso del bótox también ha sido aprobado para el tratamiento de la migraña crónica, en ciertos casos de rigidez muscular, para casos de sudoración en las axilas y para tratar a personas que sufran contracción ocular o tengan los ojos no alineados.

En España, a finales de 2006, diez hospitales comenzaron a elaborar un protocolo para la aplicación del bótox a pacientes con incontinencia urinaria. A partir de ahí se creó una red de seguimiento para comprobar cómo progresaban estas personas. Desde 2008, esta decena de hospitales utiliza esta técnica de manera regular.

Fuente: 20minutos.es

Aprueban el uso de Botox para tratar la migraña crónica #CiruTips

Fue un hallazgo casual, que luego habría de ser confirmado por años de investigación clínica, que ha permitido que el Botox fuera aprobado para tratar una aguda y discapacitante forma de dolor de cabeza llamada migraña crónica. Afecta, en su mayoría, a las mujeres.

Durante años, muchos pacientes a los que se inyectaba Botox para el tratamiento de las arrugas faciales comentaban a sus médicos que las inyecciones les brindaban alivio para el dolor de cabeza. Lo mismo escuchaban los neurólogos que administraban esa toxina a pacientes con enfermedades neuromusculares, como la espasticidad o la distonía cervical.

“En pacientes con distonía cervical, por ejemplo, se observó que más del 76% de las personas tratadas con Botox se liberaban del dolor, y ese efecto analgésico era incluso más inmediato que el efecto de relajación muscular buscado”, contó a LA NACION el doctor Maurice Vicent, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Clementino Fraga Filho, de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil.

Vincent visitó la Argentina para participar de un encuentro para médicos en el que se dio a conocer la aprobación, por parte de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), de una nueva indicación para esta toxina: el tratamiento de la migraña crónica, una forma de dolor de cabeza altamente discapacitante, que se estima que afecta a alrededor del 2% de la población mundial.

“La migraña crónica es ese dolor de cabeza pulsátil, que se acompaña de una molestia ante la luz, los ruidos y los olores, y que dura al menos 4 horas diarias, más de 15 días al mes, durante por lo menos 3 meses”, precisó la doctora Mónica Diez, médica neuróloga y vicepresidenta de la Asociación Latinoamericana de Cefaleas.

La Organización Mundial de la Salud clasifica a la migraña crónica como la 19a enfermedad discapacitante. Se estima que el 58,1% de los pacientes que la padecen tienen una reducción de su productividad; además, el 30% sufre, además, depresión, ansiedad y, en algunos casos, otras formas de dolores de cabeza.

Menos analgésicos

El estudio que permitió la aprobación de Botox -cuyo nombre genérico dejó de ser toxina botulínica para convertirse en el críptico onabotulinumtoxin A- evaluó durante tres años a unos 1300 pacientes con migraña crónica, comentó Diez. Reveló que la administración de la toxina “logró disminuir la frecuencia y la intensidad de la migraña, así como también redujo a la mitad el uso de analgésicos”.

El tratamiento, precisó la experta en cefaleas, “consiste en aplicar de 150 a 195 unidades de Botox [cuatro veces la dosis de un tratamiento estético] siempre en los mismos sitios de aplicación”, que se encuentran en la frente, en las costados de la cabeza, en la nuca y en el cuello. El tratamiento debe repetirse cada tres meses.

“Los efectos adversos no difieren de los observados con la toxina en otras indicaciones, como puede ser el enrojecimiento, picazón o dolor en el sitio de aplicación, o la posibilidad de que se vea afectado un músculo que no se quiere tratar”, dijo Diez, que comentó que la indicación de migraña crónica para Botox ya ha sido aprobado en el Reino Unido, en Estados Unidos y, más recientemente en la Argentina.

Según el doctor Vincent, lo que resta saber es cómo la onabotulinumtoxin A logra traer alivio a los pacientes con migraña crónica. “El Botox es una toxina que tiene múltiples efectos en el cuerpo humano, pero en sí mismo no es un analgésico -comentó-. Hay teorías que tratan de explicar cómo produce ese efecto, pero todavía nadie lo sabe.”

Fuente: elcomercio.com